John Saavedra

John Saavedra

Gerente técnico de Bioteckta

TECNOLOGÍA DEL VIDRIO EN LA FABRICACIÓN DE HOGARES

La vivienda ha sido y será siempre un reflejo de la evolución tecnológica de la época. De esta forma, el bienestar y el confort humano han tenido como laboratorio las viviendas, y sus ocupantes, históricamente, han usado la tecnología disponible para mejorar sus condiciones de vida. 

Hablando específicamente de cómo la arquitectura y la construcción han contribuido con este fin, podemos considerar como las edificaciones se han adaptado a las condiciones comerciales en términos de velocidad de construcción y sistemas constructivos que hacen posible terminar hogares con mayor rapidez, de esta forma pasamos de las construcciones tradicionales compuestos por vigas, columnas y mampostería que tardaban varios meses, a los sistemas de formaleta metálica que permiten la construcción de una vivienda diaria en algunos casos. No obstante, dentro del desarrollo de las envolventes arquitectónicas construidas para los edificios actuales de vivienda, uno de los elementos con menor evolución perceptible en su aplicación directa en los proyectos comercializados en nuestro país es el vidrio. Esta aseveración tiene fundamento no porque en la actualidad el vidrio no haya evolucionado respecto a décadas atrás, sino más bien por el desconocimiento de sus aplicaciones prácticas e impactos en el confort y bienestar para cada uno de nosotros como usuarios de las viviendas modernas, o en algunos casos por barreras monetarias que impiden su aplicabilidad directa a los presupuestos de los proyectos, este último tema es un punto en el cual las políticas de gobierno están avanzando a través de los llamados incentivos verdes y que se espera den un impulso para hacer más sostenible y eficiente, energéticamente hablando, la forma en que se construye en el país.

De la misma manera, es claro el desconocimiento de la importancia bioclimática de la selección del vidrio como elemento integrador de la envolvente en el público en general. Por ejemplo, el tipo de ventana y acristalamiento en vidrio ofrecido en proyectos de vivienda en Girardot no difiere mucho de aquel ofrecido en la mayoría de los proyectos en Bogotá. Si analizamos el tipo de respuesta en especificación que debería darse en cada uno de los climas, Girardot cálido-seco y Bogotá frío, encontraremos que para el primero (Girardot) debería privilegiarse el control solar como herramienta pasiva de regulación de la cantidad de radiación solar ingresando a los espacio, mientras en el segundo la ganancia solar directa en un menor control solar permitiría el calentamiento pasivo de las viviendas. De esta forma, es claro que para cada clima las propiedades de transmisión de luz y calor toman una importancia fundamental, pues permiten de forma PASIVA contribuir con el acondicionamiento térmico de las viviendas. Si consideramos además, que los espacios de vivienda actuales poseen una relación de área vidriada elevada en relación al área opaca, generalmente mayor en relación con el estrato económico de la vivienda ofrecida, la desmejora al confort térmico espacial podría aumentar sensiblemente.

Volviendo al punto inicial, aun cuando el vidrio como material constructivo es una de las opciones tecnológicas con más avance en el mercado mundial representando la modernidad, la evolución de la arquitectura como icono de la elegancia y avance tecnológico, las viviendas gozan poco de este privilegio.

¿Entonces que debemos buscar como usuarios interesados en recibir la máxima eficiencia en términos bioclimáticos para los entornos de vivienda en los cuales pasamos gran parte de nuestras vidas? La respuesta a esta pregunta no es tan compleja si se analiza detenidamente desde el punto de vista técnico-practico:

Relación Luz vs. Calor

Si entendemos que el vidrio por su naturaleza de materialidad es generalmente traslúcido, esto nos permitirá entender que el paso de luz constituye una de sus grandes ventajas a la hora de escoger materiales que fomenten la eficiencia lumínica en el interior de los espacios; sin embargo, resulta importante tener en cuenta la respuesta térmica que esto representara según el análisis climático del lugar donde se construyan las viviendas. Esto quiere decir que en climas cálidos o templados donde la temperatura media anual se encuentra por encima de 18oC o 20 oC y tienen una extendida radiación solar durante la mayor parte del año (como ejemplos, Cartagena, Barranquilla, o Montería) la relación de luz vs. calor de un vidrio incoloro sin estrategias de control solar, tales como retrocesos, cortasoles externos o estrategias similares de sombreamiento arquitectónico puede llegar a ser bastante alta, llegando a transmitir el 90% de la luz contra tal vez el 86% u 88% de calor. En palabras prácticas el vidrio incoloro filtra muy poco la cantidad de energía calórica que entra al espacio, lo cual contribuye directamente al uso de sistemas mecánicos para lograr condiciones de confort y habitabilidad ambiental que nos permitan el goce de los espacios.

Por otra parte, un vidrio con características de control solar para estas mismas viviendas en exactamente la misma ubicación climática, con un análisis bioclimático básico podría llegar a tener una relación de luz vs. calor más baja, encontrando por ejemplo una transmisión de luz cercana al 20% o 25% y una transmisión de energía cercana al 45% o 50%. Si bien estas características podrían lograrse con un vidrio incoloro con sombreamiento externo o retrocesos arquitectónicos de fachada, en algunos casos el estilo o la situación formal como se desarrolla la arquitectura no permite que el vidrio se acompañe de estrategias de control solar lo cual le deja la carga completa al vidrio en las ventanas.

Así, en estos climas sería conveniente usar vidrios que nos permitan menor ingreso de energía con una aceptable provisión lumínica. Reducir la cantidad de energía solar que entra en nuestras viviendas contribuirá de manera muy efectiva a disminuir los gastos energéticos derivados de la climatización mecánica de espacios, entendida como menor encendido de aires acondicionados, ventiladores y en general cualquier tipo de equipo mecánico para climatizar los espacios, esto desde luego será traducido a menores costes económicos de operación a corto y mediano plazo.

En contraste, para climas fríos donde la temperatura media anual tiende a ser más baja, 13oC o 14oC, la consideración bioclimática debería ser la opuesta, salvo que condiciones especiales de diseño así lo requieran. En esta situación las viviendas se benefician de la radiación solar incidente en las ventanas fomentando la climatización pasiva y reduciendo la calefacción como medio de calentamiento artificial de los ambientes. Para estos casos sería más provechoso escoger vidrios con una relación de luz vs. calor alta donde el 86% o 88% de energía ingresando al espacio podría contribuir de manera significativa a la eficiencia energética de la vivienda.

Las consideraciones anteriores no pretenden ser una regla general para la escogencia bioclimática del acristalamiento en los proyectos, pues existen diversos factores climáticos adicionales, más bien la idea consiste en proporcionar una directriz general a los clientes, gestores, promotores y diseñadores de proyectos de vivienda. Las estrategias de control solar pasivo para los distintos climas pueden ser estudiadas en mayor detalle en la guía de ahorro y energía Resolución 0549 del 2015 en el anexo técnico 1.

Desde un punto de vista general, la bioclimática aplicada a los proyectos de vivienda podría parecer un tema muy sofisticado, sin embargo, con algunas herramientas y consejos básicos como los mostrados anteriormente con el análisis de parámetros climáticos del lugar, los proyectos de vivienda en nuestro país podrán demostrar, en un futuro no muy lejano, la evolución y el posicionamiento del vidrio como material constructivo esencial en la edificación de nuestros hogares.

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